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Plaga de medusas

En los últimos años se ha triplicado su presencia en las costas así como el riesgo de picaduras
Aunque no hay evidencias científicas, el aumento de la temperatura del mar parecer ser una de las principales causas de la multiplicación de las medusas. Su llegada a las costas es tres veces mayor que la registrada hace apenas una década y las picaduras en los bañistas son cada vez más graves. Los oceanógrafos advierten de que un mordisco de esta especie puede llegar a causar la muerte, ya que sus tentáculos albergan veneno. Y es que cada año arriban al Mediterráneo medusas más peligrosas, aunque tampoco la costa cantábrica se libra de su presencia. Los grupos ecologistas defienden que el hábitat natural de las medusas es el agua y, por lo tanto, no se las se puede expulsar de este medio, pero la plaga de medusas, cada vez más frecuente, va camino de convertirse en un importante problema para los bañistas.

Cómo actuar ante una picadura de medusa :
Desde el grupo ecologista Oceana Europa, su vicepresidente, Xabier Pastor, insiste en que las plagas de medusas no sólo afectan a la costa mediterránea, sino que cada vez son también más frecuentes en las zonas frías, donde se repite el exceso de pesca que contribuye al incremento de las medusas. A su juicio, esta situación es un síntoma del momento tan delicado por el que atraviesa el mar, que al favorecer la formación de plagas de medusas, favorece también el aumento de las picaduras.

Las medusas son transparentes y gelatinosas, compuestas en un 95% por moléculas de agua, se camuflan perfectamente en el agua y tienen gran facilidad para flotar. La mayoría carece de ojos, orejas y cerebro, pero posee un sistema de caza muy eficaz, con tentáculos que les permiten comer tanto plancton como pequeños peces, a los que anestesian hasta la muerte con el veneno de estos tentáculos. Digieren a sus presas a tal velocidad que pueden comer hasta 200 ejemplares diarios de pequeño tamaño y hartarse de plancton en el Mar Menor, en el sureste de la península Ibérica, donde, según el Instituto Español de Oceanografía, se aprecia un gradiente de mayor producción de plancton asociado a la profundidad y la distancia a la costa.

Son capaces de nadar a una velocidad de hasta 55 metros por hora, aunque prefieren dejarse arrastrar por las corrientes y lo normal es que ocupen una densidad de 10 metros cúbicos, con tentáculos que llegan a alargarse hasta los cinco metros. "Las más frecuentes pueden alcanzar los 70 centímetros de diámetro y un metro de longitud", precisa Francesc Pagès.                                       

La mitología griega les ha dotado de una magnífica leyenda, según la cual Medusa era una divinidad cuyos cabellos fueron convertidos en serpientes, capaces de petrificar a quienes los miraban, y aunque sus picaduras no petrifiquen a las víctimas, sí producen un intenso dolor como consecuencia del veneno que inyectan. Cuando esto ocurre, el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona recomienda:
• No frotar la zona afectada ni con arena ni con la toalla.
• No limpiar la zona de la picadura con agua dulce, usar siempre agua salada.
• Aplicar frío sobre la zona afectada durante 15 minutos usando una bolsa de plástico que contenga  hielo.
• Nunca aplicar hielo directamente a no ser que sea de agua marina y si el dolor perdura hay que aplicar de nuevo la bolsa de hielo durante otro cuarto de hora.
• Extraer cualquier resto de tentáculo que permanezca adherido a la piel, teniendo cuidado con los dedos
.
Por último, si pese a seguir estos consejos el estado de la víctima empeora progresivamente y se detectan complicaciones respiratorias, convulsiones o alteraciones cardíacas, ha de ser llevada inmediatamente al hospital para que le traten de estas afecciones. "Además, las personas que han sido picadas una vez están sensibilizadas, con lo que una segunda picadura puede producir una reacción más severa", advierte el Instituto.

Se recomienda además identificar la especie de medusa que ha ocasionado la picadura y aplicar el tratamiento médico correspondiente, pudiendo ser éste una solución saturada de sulfato de magnesio en una solución de cloruro sódico, en el caso de la medusa 'Pelagia noctiluca'; una solución acuosa concentrada 1:1 de bicarbonato sódico, para la 'Chrysaora hysoscella'; una solución saturada de sulfato magnésico en una solución de cloruro sódico, para la 'Rhizostoma pulmo y la Cotylorhiza tuberculata'; y un chorrito de vinagre, para la 'Physalia physalis'. Todos estos tipos de medusas son fácilmente identificables por los puestos de socorro que se encuentran en las playas y serán ellos los que apliquen los primeros cuidados y quienes aconsejen el tratamiento a seguir.